Cirugía con Láser

Como alternativa a la operación de “arrancamiento” y a la microcirugía estaría la cirugía con láser de las varices. Esta cirugía consiste en cateterizar (introducir un catéter o un tubito) con una aguja en la vena a la altura de la rodilla. Después, y utilizando de guía el ultrasonido doppler, se introduce dentro de la vena un pequeño tubo de tres milímetros con una fibra láser dentro. Con esta fibra láser y gracias a la acción del calor, se procede a cerrar la vena enferma, obligando a la sangre a circular por venas más profundas y sanas.

Para evitar el dolor del paciente por el calor del láser, la intervención se realiza con anestesia local en las zonas adyacentes al área donde se ha irradiado el calor.

En comparación con los otros tipos de operaciones, la cirugía láser es altamente recomendable ya que no deja secuelas estéticas y el período de recuperación es óptimo. Se trata además de una intervención rápida y sencilla que se realiza en unos 45 minutos.

Cabe destacar que no todos los pacientes que padecen de varices son aptos para una intervención con láser.  Por ello, es necesario y recomendable la evaluación de un médico para establecer, a través del ultrasonido doppler, si el paciente es un buen candidato  para una cirugía con láser.