Varices y dolor

Las varices son un problema que causa que las venas de las piernas (normalmente) se retuerzan y se inflamen. Estas venas varicosas pueden provocar pesadez, picor, fatiga, calambres, hinchazón e incluso contribuir al síndrome de las piernas inquietas. Las venas normales solo permiten que la sangre fluya hacia arriba, en dirección al corazón y los pulmones; sin embargo, cuando las venas comienzan a fallar, la sangre se acumula, causando la hinchazón y, como consecuencia, el dolor y las varices.

Durante el primer trimestre del embarazo, algunas mujeres pueden desarrollar varices y dolor en las piernas. Un síntoma claro que indica el problema es la aparición de venas inflamadas alrededor de las rodillas o en otras zonas de las piernas. Estas venas suelen volver a la normalidad unos tres meses después dar a luz. Algunas veces, sin embargo, especialmente si pasamos por varios embarazos muy seguidos, es posible que las venas varicosas y el dolor de piernas se conviertan en un problema permanente.

Las varices están relacionadas con un mal funcionamiento de las venas profundas, a diferencia de las arañas vasculares, que están en la superficie. Es por esto que pueden conllevar otras complicaciones asociadas tales como coágulos, vasos sanguíneos anormales o daños en las venas profundas. En líneas generales, las venas varicosas y el dolor de piernas no son más que eso, pero tenemos que tener en cuenta que estas otras enfermedades provocan los mismos síntomas.

Una vez que nuestro médico ha diagnosticado el problema, existen muchos tratamientos disponibles; algunos son quirúrgicos y otros homeopáticos. En la mayoría de los casos los tratamientos quirúrgicos solo se emplean cuando existe riesgo de que se produzcan coágulos u otros trastornos que constituyan un riesgo de salud grave. Las varices que solo causan problemas cosméticos suelen tratarse habitualmente con medios homeopáticos, combinando vitaminas, medias de compresión y actividad física.

Caminar, montar en bicicleta o nadar son excelentes ejercicios para las personas que tienen varices y dolor en las piernas, ya que les pueden ayudar a incrementar la circulación en todo el cuerpo, logrando así que la sangre no se acumule tanto. Usar medias de compresión también puede mejorar los síntomas.

Sin embargo, la prevención es siempre la mejor alternativa. Si controlamos nuestro peso y hacemos ejercicio de forma regular estaremos contribuyendo a prevenir las venas varicosas y el dolor de piernas porque, cuanta menos presión pongamos sobre nuestras piernas y más fluida sea la circulación en ellas, mejor nos encontraremos físicamente. Además, si mantenemos las piernas elevadas o damos un pequeño paseo en el caso de que tengamos que permanecer mucho tiempo sentados, estaremos también previniendo que la sangre se acumule excesivamente en las piernas y que éstas se inflamen.

Las varices son dolorosas, y un poco de prevención puede evitarnos muchos sufrimientos en el futuro. Poner en práctica estas sugerencias y seguir las indicaciones del médico puede ayudar a las personas que tienen varices y, en muchas ocasiones, evitar las molestias que éstas causan.

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