Eliminar las varices con láser

Arrugas finas, cicatrices de acné, marcas de nacimiento, tatuajes – todos ellos pueden difuminarse hasta incluso desaparecer con la ayuda del láser. Lo mismo ocurre con las varices en la actualidad.

Las varices son un problema muy común que genera muchas molestias – la sangre de las venas se empieza a acumular en una vena más grandes, la fuerza de la gravedad arrastra la sangre hacia abajo y como resultado, las piernas empiezan a doler y a sentirse pesadas y cansadas – síntomas que empeoran a lo largo del día. Mucha gente encuentra cierto alivio sentándose con las piernas elevadas durante la tarde.

Con este tratamiento, la vena más grande – conocida como safena mayor – se cierra aplicando un láser y esto provoca que las venas más pequeñas se encojan, mejorando su apariencia. Otras venas sanas se harán cargo con rapidez de transportar la sangre de las piernas al corazón, reestableciendo un flujo sanguíneo normal.

El procedimiento se lleva a cabo con la ayuda de imágenes por ultrasonido. Tras aplicar un anestésico en la vena, el radiólogo inserta un catéter muy fino (del grosor de un espagueti) dentro de la vena. A continuación, guía el catéter hacia la vena safen a través del muslo. La energía láser se aplica dentro de dicha vena, provocando que se cierre gracias al calor. El procedimiento no deja cicatriz ya que la incisión quirúrgica es extremadamente pequeña.

En un estudio realizado sobre 344 pacientes, se estableció que de 121 piernas que se habían sometido a esta técnica láser, en el 93% las venas permanecían cerradas dos años después.

El tratamiento láser es un procedimiento ambulatorio que ofrece muchos beneficios, entre los que se incluyen: poco o ningún dolor, ninguna cicatriz, menos coste y una recuperación más rápida si lo comparamos con la cirugía tradicional. Además, no es necesario emplear anestesia general, dura menos de una hora y los pacientes pueden volver a hacer sus actividades cotidianas de forma inmediata.

En comparación, las antiguas técnicas para eliminar las venas son menos exitosas que el láser. La cirugía convencional necesita de anestesia general y hasta de dos semanas de recuperación, a lo que hay que añadir que es común que aparezcan hematomas, dolor y cicatrices. Con esta cirugía, la recurrencia de las varices es de entre un 10 y un 25%, mientras que con el láser la recurrencia es de un 7%, además de ser mucho menos invasivo.

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