Varices y embarazo

El embarazo es un periodo de felicidad, excitación y cambios hormonales, pero también de muchas dudas en el caso de las primerizas. Oír a otras madres hablar de sus embarazos puede resultar un poco intimidante. La mayoría de las mujeres también han escuchado o conocen las historias familiares sobre embarazos y partos.

Las varices suelen formar parte de estas colecciones de historias, y se pueden oír cosas como que todo el mundo en una determinada familia las padece y que son hereditarias. Esto es en parte cierto. Las varices tienen una predisposición genética, pero eso no significa que no podamos prevenirlas o reducir su severidad si empezamos a cuidarnos a tiempo. Lo mejor de todo es que los consejos para prevenir las varices son los mismos que para mantener una buena salud general y tener un mejor embarazo y parto. Además, también pueden ayudar a reducir el peso que hayamos ganado.

Todos sabemos el aspecto que tienen las varices, y no es precisamente bonito. Sin embargo, no se trata solo de un problema estético, ya que en ocasiones pueden ser dolorosas o llegar a sangrar. Lo cierto es que, en todo caso, no aparecen de forma espontánea en las piernas de las mujeres embarazadas. Son el resultado final de una combinación de diferentes factores.

A lo largo de los años, la presión de la sangre que el cuerpo bombea hacia arriba a lo largo de las piernas puede provocar que las venas pierdan elasticidad y se ensanchen. Las válvulas interiores pueden, a su vez, perder capacidad de bombeo. Es entonces cuando la sangre comienza a acumularse en la vena, la cual se ensancha cada vez más y se retuerce. Además, durante el embarazo, los cambios hormonales hacen que las venas se relajen y más sangre circule por ellas. Y así es cómo las varices comienzan a hacerse visibles pero, ¿qué podemos hacer para que no nos ocurra esto?

1. Ejercicio. Caminar es posiblemente la mejor terapia que existe, porque el músculo de la pantorrilla tiene mucho que ver con el bombeo de la sangre. Practica cualquier actividad física que te guste y a la que tu médico haya dado el visto bueno. Eso sí, un deporte que deberemos descartar es el levantamiento de peso, ya que pone aún más presión en las venas.

 2. Evitar estar en pie o sentadas durante periodos prolongados de tiempo. Al tumbarnos, lo mejor es ponernos de lado para quitar presión y mejorar la circulación. También nos ayudará mantener las piernas en alto siempre que sea posible, ya que la gravedad facilita el retorno venoso.

3. Comer alimentos bajos en grasa y ricos en fibra. Si ganamos demasiado peso durante el embarazo someteremos a las venas a una mayor presión. Hay que tener en cuenta que solo el peso del bebé ya está aportando más peso del normal sobre las piernas (aunque las varices pueden aparecer en otras partes, como la vulva). Es importante también que tratemos de evitar el estreñimiento comiendo frutas, verduras y, como ya hemos indicado, fibra.

 4. Bebe mucha agua. Es importante que te mantengas bien hidratada.

5. No fumes ni bebas alcohol. Baja el consumo de sal.

6. No lleves ropa que presione las piernas ni tacones; son malos para la circulación. La excepción son las medias de compresión especialmente diseñadas para tratar las varices. Estas medias aprietan más en la zona del pie y van disminuyendo la presión al subir por la pierna, en lo que se conoce como compresión gradual, para facilitar que la sangre retorne al corazón.

Solo en los cuadros más severos las varices son tratadas con cirugía o inyecciones durante el embarazo. Hay casos en los que las venas retornan a su tamaño original después del parto, pero no es algo que ocurra siempre.

 

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