Escleroterapia para tratar las varices

La escleroterapia es una técnica que consisten en inyectar un químico esclerosante especial (a veces una solución salina) en las varices para dañar y cicatrizar el recubrimiento interior de la vena, provocando su cierre al inflamarse las paredes de la misma. Con el tiempo, el vaso sanguíneo cicatriza y desaparece. Su uso se remonta a los años 30 para el tratamiento de varices y arañas varicosas, por lo que se trata de una técnica ampliamente probada.

Durante este procedimiento, la pierna a tratar permanece en una posición elevada para que la sangre se drene, y el esclerosante se inyecta con una aguja muy fina directamente dentro de la vena varicosa. La operación debe ser realizada por un médico y lleva entre 5 y 30 minutos, dependiendo de nuestra condición médica, de cuántas varices se vayan a tratar, y del tamaño y la localización de las mismas.

Tras la inyección del esclerosante, se aplica presión sobre las venas para evitar que la sangre retorne cuando el paciente se incorpore. Es posible que tengamos que llevar medias de compresión o vendajes elásticos durante varios días o semanas para mantener dicha presión.

La inyección es en ocasiones dolorosa, ya que el químico esclerosante que se inyecta puede causar una sensación de quemazón o calambre durante unos minutos en el área tratada, especialmente en el caso de las varices de mayor tamaño. Es posible que tengamos que repetir sesiones y recibir varias inyecciones por sesión, siempre dependiendo de la extensión de las varices y del tipo de esclerosante utilizado.

Una nueva técnica, mínimamente invasiva, permite que el médico inyecte el esclerosante con un catéter. Tanto el esclerosante como el catéter son guiados a la vena afectada usando ultrasonido dúplex. Esto permite emplear la escleroterapia para tratar varices más grandes que anteriormente solo eran susceptibles de recibir tratamiento quirúrgico convencional para eliminarlas.

La escleroterapia no suele requerir un periodo de recuperación. Los pacientes normalmente son capaces de caminar inmediatamente después del tratamiento pero deben evitar hacer esfuerzos durante uno o dos días. Por lo tanto, no es necesario el reposo en cama. Por el contrario, se recomiendo caminar, pero sí tendremos que evitar realizar ejercicios extenuantes o aeróbicos en los días posteriores.

Durante las 48 horas siguientes, deberemos abstenernos de tomar aspirina, ibuprofeno u otros medicamentos antiinflamatorios. En caso de necesitarse, podremos tomar paracetamol.

También deberemos evitar durante esas 48 horas los baños calientes, las compresas calientes en el área tratada, las saunas, los hidromasajes y la exposición directa al sol. Se permiten las duchas, pero con una temperatura del agua más moderada de lo normal. Las zonas de la inyección pueden lavarse con jabón suave y agua tibia.

Aún así, es probable que tengamos que llevar medias de compresión, aunque los médicos no se ponen de acuerdo sobre durante cuánto tiempo. Algunos recomiendan que se usen durante varias semanas, mientras que otros creen que es suficiente con un par de días. Nuestro médico nos recomendará cuáles comprar.

La escleroterapia se usa para tratar:

  •  Arañas varicosas y pequeñas varices que no suponen un problema serio de salud.
  •  Pequeñas venas varicosas que reaparecen tras una cirugía de varices convencional.
  •  Varices grandes, cuando se usan técnicas mínimamente invasivas.

La escleroterapia puede realizarse como un tratamiento único o tras una cirugía.

Antes de someternos a una escleroterapia, deberemos consultar con un dermatólogo o un especialista en medicina vascular para determinar si el procedimiento se adapta a nuestras necesidades. Hay ciertos medicamentos que deberemos evitar, por lo que es importante que consultemos con nuestro médico sobre todas las medicinas, hierbas o suplementos dietéticos que estemos tomando. Por ejemplo, algunos médicos recomiendan evitar la ingesta de aspirina, ibuprofeno u otros medicamentos antiinflamatorios unas 48 ó 72 antes del procedimiento. Si nos recetan antibióticos, tendremos que consultar con nuestro médico. Tampoco debemos aplicarnos ninguna loción o crema en las piernas antes de la intervención, ya que el esparadrapo no se podría pegar.

En todo caso, no se debe recurrir a la escleroterapia:

  •  En caso de embarazo o lactancia. Aún no sabemos si el químico esclerosante puede causar defectos de nacimiento o filtrarse en la leche materna.
  •  Si tenemos un historial de alergia a los esclerosantes o a sustancias similares.
  •  Si hemos padecido o padecemos de coágulos (trombos) o inflamación en las venas profundas de la pierna (trombosis venosa profunda), aunque esto dependerá también de nuestro estado de salud general y de la razón de la trombosis. Por lo tanto, en este último caso se considerará cada situación individual.

Las venas que pueden ser usadas potencialmente en un futuro baypass coronario (revascularización) no se consideran candidatas para el uso de la esclerotarapia, a no ser que ya se haya determinado que no sirven.

El coste de la escleroterapia es menor que el de la cirugía y no requiere ingreso hospitalario, lo que permite un regreso mucho más rápido al trabajo y a la vida normal.

La escleroterapia puede reducir los síntomas de las varices y mejorar el aspecto de la piel. Es un procedimiento exitoso en el 80% de los casos, en los cuales entre un 50 y un 80% de las venas tratadas durante la sesión son eliminadas. Menos de un 10% de los pacientes no responden al tratamiento en absoluto.

En general, las arañas varicosas responden en tres o seis semanas, mientras que las varices más grandes pueden tardar entre tres y cuatro meses. Si la vena responde al tratamiento, no reaparecerá, pero sí que pueden seguir formándose varices al mismo ritmo de antes. Si lo necesitamos, podemos darnos más sesiones.

Los riesgos de la escleroterapia incluyen:

  •  Cambios de pigmentación a lo largo de la vena tratada. Este es el efecto secundario más común, y la decoloración o la pigmentación marrón pueden tardar entre 6 y 12 meses en desaparecer. En algunas personas el cambio de color llega a ser permanente.
  •  Fallo del tratamiento para prevenir que las venas varicosas se reproduzcan de nuevo.
  •  Picor, dolor y aparición de moratones en la zona tratada, que pueden durar unos días o semanas.
  •  Inflamación y enrojecimiento en la zona de la inyección que deberían desaparecer en unos días.
  •  Las varices más grandes pueden abultar y estar duras, necesitando varios meses para disolverse.
  •  También pueden aparecer pequeños vasos sanguíneos en el lugar donde se ha realizado el tratamiento días o semanas después del mismo, que en la mayoría de los casos desaparecerán en tres o doce meses sin que tengamos que llevar a cabo ningún tratamiento adicional.
  • Aparición de cicatrices provocadas por úlceras o por la muerte del tejido alrededor de la vena tratada (necrosis de la piel o la grasa) si el esclerosante se inyecta fuera de la vena o se filtra a través de la pared de la misma cuando está debilitada.
  • Coágulos o daños en el sistema venoso profundo.
  • Una reacción alérgica (anafiláctica) moderada o severa al esclerosante. Si la reacción es severa puede poner en riesgo la vida del paciente, aunque esto ocurre en casos muy raros. Para evitar cualquier problema, nuestro médico podría probar el químico a emplear en un área pequeña antes de aplicarlo en zonas más amplias.

Si aparece alguna inflamación cerca de las ingles, una pierna se inflama repentinamente o se forman pequeñas úlceras en la zona de la inyección, deberemos consultar con nuestro médico inmediatamente.

Existe una técnica nueva que inyecta el esclerosante en espuma, en lugar de en su forma líquida. La espuma hace mejor contacto con el interior de las paredes de la vena y permanece más tiempo dentro de la misma.

Si estamos pensando en someternos a una escleroterapia, es importante que consideremos cuánta experiencia tiene el médico que va a tratarnos con este tipo de técnica, cuánto nos va a costar y cuántas sesiones vamos a tener que recibir.

En algunos casos, la terapia láser o la crioterapia (congelación) pueden usarse en lugar de la escleroterapia para tratar varices pequeñas o arañas varicosas.

 

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