Varices y estreñimiento

A primera vista, el sentido común nos hace descartar una relación directa entre las varices y el estreñimiento. Después de todo, parece bastante difícil encontrar la relación entre el estado de nuestro intestino y el estado de nuestras piernas. Pero no nos apresuremos y examinemos los datos más de cerca.

Cuando miramos una vena varicosa, observamos que está retorcida e inflamada justo debajo de la piel. Suelen tener un color azulado y presentan distintas formas y tamaños, así como diferentes síntomas. Algunas de ellas pueden ser dolorosas, o abultar sobre la superficie de la piel. También pueden hacer que aparezca picor en la zona, e incluso provocar hinchazón en los pies. El lugar más común en el que aparecen las varices es la parte trasera de las pantorrillas, aunque también son frecuentes en el área de las ingles. Cuando aparecen en la zona anal, nos referimos a ellas como hemorroides. De hecho, las varices pueden aparecer en cualquier lugar del cuerpo.

Muchos expertos señalan al estreñimiento como una de las causas de la aparición de venas varicosas. Esto ocurre porque las personas estreñidas tienen que esforzarse y empujar para lograr que sus intestinos se muevan, llegando en algunos casos al punto de cerrar el flujo de algunas venas y forzar a la sangre que retorna al corazón a buscar nuevas rutas. Una de las recomendaciones más comunes y naturales para mejorar el tránsito intestinal es la introducción de más fibra en la dieta, algo que podemos conseguir comiendo más frutas y verduras, así como sustituyendo los cereales refinados por los integrales y disminuyendo el consumo de grasas.

Desgraciadamente, en algunos casos estos cambios en la dieta no son suficientes para remediar la situación. Hay circunstancias en las que los médicos abogarán por la cirugía para eliminar las venas dañadas y los posibles efectos secundarios con los que están asociadas: tromboflebitis, úlceras varicosas y eccema varicoso. Esta recomendación suele llegar cuando hay grandes venas afectadas, pero también cuando el paciente experimenta un dolor muy agudo.

El procedimiento es conocido como stripping, y se puede realizar tanto con anestesia general como con epidural. Durante esta cirugía se hacen dos incisiones, una cerca de la ingle y otra en la zona del tobillo. La vena dañada se extrae completamente, y serán otras venas de la pierna las que tomen el relevo dentro del sistema circulatorio.

El tiempo de recuperación es de entre seis y ocho semanas, y el paciente tendrá que llevar vendajes en las piernas durante varias semanas tras la operación. Este tiempo de recuperación es uno de los factores a tener en cuenta a la hora de decidir, junto con nuestro médico, el procedimiento que más nos conviene.

Comments are closed.


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies