Las varices y la fuerza de la gravedad

No podemos escapar de la fuerza de la gravedad, aunque es evidente que hace que el trabajo de nuestras venas sea mucho más duro. Las venas de las piernas envían la sangre de vuelta al corazón y la fuerza de la gravedad dificulta esta tarea porque empuja la sangre hacia abajo. Para ayudar a nuestras piernas a luchar contra la gravedad necesitamos fortalecerlas con ejercicio. Hacer ejercicio de forma regular ayuda a que el movimiento de nuestro flujo sanguíneo vaya en la dirección correcta (hacia el corazón, en lugar de hacia los pies).

Las mujeres afrontan uno de sus periodos más difíciles en cuanto a circulación sanguínea durante el embarazo, cuando el crecimiento del útero y la retención de líquidos ponen presión en la parte baja del cuerpo, entorpeciendo el flujo sanguíneo.

Consejos:

  • Evitar el uso de tacones altos.
  • Llevar un calzado adecuado si hacemos footing para evitar empeorar el problema.
  • Usar medias de compresión para ayudar a las venas de forma que no se acumule sangre en ellas y previniendo, además que se rompan.
  • Evitar una exposición solar excesiva o meter las piernas en agua caliente, ya que esto provoca que las venas se expandan.
  • Cambiar de posición a lo largo del día.
  • Evitar la ropa ajustada, especialmente en la cintura, la ingle y las piernas.

Dieta:

Una dieta adecuada puede ayudarnos a reducir el efecto de la gravedad en nuestras piernas. La dieta es un arma a nuestra disposición que nos permite ayudar a nuestro cuerpo consiguiendo que esté en el peso correcto en relación con la altura, la edad y la constitución.  El sobrepeso añade presión a la parte baja del cuerpo y las venas, la cual se suma a la que aporta la propia gravedad. Para mantener una dieta adecuada, es fundamental consumir frutas y verduras, tomar fibra en cantidad suficiente y evitar el exceso de sal.

Los alimentos que contienen vitamina C y E son importantes para mantener una buena circulación.

Descanso:

Es importante que les demos a nuestras piernas un descanso poniéndolas en alto tan a menudo como sea posible, especialmente si tenemos que permanecer mucho tiempo de pie o sentados. Hacer un pequeño paréntesis para elevar las piernas unos 15 minutos dos veces al día puede ser un hábito que marque la diferencia.

Fortalecimiento:

Caminar fortalece las piernas y les ayuda a hacer mejor su trabajo circulatorio. Subir escaleras en lugar de subir en ascensor también constituye un buen ejercicio.

Realizar una serie de ejercicios para las piernas nos ayudará a luchar contra los efectos de la gravedad, en combinación con todos los consejos anteriores.

No podemos escapar de la gravedad, pero podemos ayudar a que nuestras piernas y vasos sanguíneos se fortalezcan.

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