Varices y genética

Hay muchos factores que pueden aumentar el riesgo que una persona tiene de padecer varices. Si conocemos esos riesgos, podemos tomar ciertas medidas preventivas al respecto. Por lo tanto, lo primero que debemos hacer es determinar cuáles son los factores de riesgo.

Uno de ellos es sin duda la edad. El envejecimiento afecta a las válvulas de las venas que ayudan a regular el flujo sanguíneo. Llega un momento en que el desgaste hace que las válvulas permitan que la sangre fluya hacia atrás en las venas y quede estancada en lugar de ir hacia el corazón. Este proceso hace que aparezcan varices.

Otro factor de riesgo es el sexo. Las mujeres son más propensas que los hombres a desarrollar síntomas. Los cambios hormonales, especialmente los que se producen durante el embarazo, pueden provocar la aparición de varices. El síndrome premenstrual y la menopausia también influyen. Las hormonas femeninas tienden a debilitar las paredes de las venas.

Las mujeres que tengan un historial familiar de coágulos sanguíneos en las venas o incluso de enfermedad venosa crónica tienen un riesgo mayor de desarrollar venas varicosas. El riesgo de enfermedad venosa está influenciado por los genes y también por los factores medioambientales que las familias suelen compartir. Los genes que se heredan de los padres pueden predisponer a la aparición de varices, y se estima que más de un 50% de los casos están relacionados con la genética.

La obesidad es otro factor importante. Si padecemos de sobrepeso, estamos poniendo una presión extra sobre nuestras venas. El exceso de grasa incrementa la presión en el sistema vascular de las piernas. Dicha presión no permite que la sangre fluya con facilidad, haciendo que ésta se estanque, lo que debilita las paredes y propicia que aparezcan las varices.

Permanecer mucho tiempo en pie o sentado es otro de los factores que pueden afectar al desarrollo de venas varicosas. La sangre no fluye igual de bien cuando una persona permanece en la misma posición durante largos periodos de tiempo. La falta de movimiento, especialmente si las piernas están cruzadas, obliga al corazón a trabajar más para bombear la sangre.

Que un individuo reúna todos los factores de riesgo no significa necesariamente que vaya a padecer de varices, sobre todo si tomas medidas preventivas para que esto no ocurra. Perder peso reduce el riesgo de forma significativa, así como dar paseos cortos o incluso moverse un poco cada hora. Las mujeres pueden tratar de romper con la tradición familiar intentando no imitar las conductas menos saludables de su familia. La clave está en conocer cuáles son los riesgos y tratar de cambiar los hábitos.

 

Comments are closed.


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR