La venografía o venograma

Una venografía es una prueba de rayos-x que proporciona imágenes del flujo sanguíneo a través de las venas en un área concreta del cuerpo.

Durante una venografía, se inyecta una sustancia de contraste con un color especial en las venas para que éstas puedan verse claramente en la placa de rayos-x. De esta forma se puede comprobar el estado de las venas y de las válvulas que están dentro.

La venografía puede mostrarnos las venas de las piernas, la pelvis o el brazo, así como las venas que van hacia el corazón o las venas que salen de los riñones. Los venogramas también pueden hacerse para encontrar un coágulo sanguíneo (trombosis venosa profunda). Los trombos en las venas profundas pueden ser un problema serio porque es posible que el coágulo, o parte de él, se desprenda y comience a desplazarse a través del flujo sanguíneo. Si un trombo llega a bloquear una arteria del pulmón, provocando una embolia pulmonar, existe riesgo de muerte.

La venografía se realizar para:

  • Descubrir coágulos sanguíneos en las venas profundas de las piernas, los brazos o la pelvis (trombosis venosa profunda).
  • Encontrar venas sanas que puedan ser usadas en un bypass de arteria coronaria (BAC).
  • Encontrar el lugar adecuado dentro de los vasos sanguíneos para colocar dispositivos médicos como filtros o cánulas.
  • Colocar un pequeño tubo flexible (catéter) en la vena renal y recoger una muestra de sangre.
  • Comprobar el estado de las válvulas de las venas de la pierna cuando se está valorando llevar a cabo una cirugía de varices.
  • Guiar la colocación de una vía intravenosa especial (IV) que se usa en tratamientos prolongados o con fluidos.

El paciente no puede ingerir alimentos durante las cuatro horas previas al venograma, y solo puede beber líquidos trasparentes, como el agua.

Antes de una venografía, tendremos que informar a nuestro médico sobre nuestro historial con respecto a los siguientes puntos:

  • La posibilidad de un embarazo.
  • Las alergias a cualquier medicamento, sustancia de contraste, yodo o mariscos.
  • Los problemas de coagulación o la ingesta de medicamentos anticoagulantes como la aspirina, la heparina o la warfarina (Coumadin).
  • El asma.
  • Las reacciones alérgicas severas (anafilaxis).
  • Los problemas de riñón.
  • La diabetes, especialmente si tomamos metformina (Glucofage).

Antes del test, el paciente tiene que firmar un consentimiento informado. Es importante que hablemos con nuestro médico acerca de la necesidad de esta prueba, sus riesgos, cómo se realiza y cómo interpretar los resultados.

La venografía suele ser llevada a cabo por un radiólogo especialista y un técnico de rayos-x en el departamento de radiología de un hospital. También puede estar presente una enfermera. El paciente tiene que quitarse todas las joyas y objetos de metal antes de la prueba, así como la mayor parte de la ropa. Es probable que también tenga que orinar justa antes de  comenzar.

A continuación, el paciente se tumba en la mesa de rayos-x, la cual puede estar inclinada cuando la prueba se realiza en las piernas. En este caso, se usan correas de seguridad para que el paciente pueda permanecer quieto mientras está tumbado.

Cuando se hace una venografía de piernas, se le pide al paciente que mantenga la extremidad relajada y quieta durante los rayos-x, a la vez que se le coloca una banda elástica alrededor de la pierna o el tobillo para hacer que las venas del pie se llenen de sangre. A continuación, se introduce el contraste por vía intravenosa a través de la parte alta del pie.

Si lo que se busca es estudiar las venas de la pelvis, el contraste puede introducirse a través de una vena de la ingle, mientras que para estudiar las de los brazos se coloca en el dorso de la mano o en el propio brazo.

Una vez que el contraste ha penetrado, se toman una serie de placas de cada sección del brazo, la pierna o la pelvis. Es posible que el brazo o la pierna tengan que ser colocados en varias posiciones diferentes para poder tener distintos puntos de vista. Si el médico coloca una vía intravenosa, los rayos-x se toman a la vez que se introduce ésta para ayudar a guiarla hasta la posición correcta.

Una vez que se han hecho todas las placas, el brazo o la pierna son elevados y se introduce una solución salina en la vena para ayudar a eliminar el contraste. Puede que se inyecte también heparina (un anticoagulante) en la vena para prevenir la formación de coágulos. Para finalizar, se coloca un pequeño vendaje en la zona de inserción de la vía intravenosa. Es importante beber líquidos en abundancia tras la prueba para hacer que el contraste salga del cuerpo.

Este test dura entre 30 y 45 minutos.

En cuanto a la venografía de riñón, el paciente tiene que tumbarse en la mesa de rayos-x, momento en el que se le pondrá un anestésico local en el área de la ingle. A continuación se inserta un pequeño tubito (catéter)  en la vena femoral de la ingle, el cual es guiado a través de los vasos sanguíneos hasta la vena de un riñón primero y del otro después. Se pueden recoger muestras sanguíneas de ambos riñones para hacer más tests a posteriori. El contraste se inyecta a través del catéter en cada vena y se toma la serie de placas. Así mismo, el contraste también puede introducirse a través de un vaso sanguíneo grande del vientre (la vena cava inferior) para comprobar el flujo de sangre en ella. Una vez que se han tomado todas las placas, el catéter se retira y se coloca un pequeño vendaje en la zona de inserción de la vía intravenosa.

Esta prueba dura alrededor de una hora y, una vez finalizada, el paciente tiene que descansar en cama unas dos o tres horas. Durante este tiempo se le inyectarán fluidos por vía intravenosa para eliminar el contraste del cuerpo, y se le pedirá que beba muchos líquidos durante las siguientes 24 horas.

Los pacientes suelen experimentar un rápido pinchazo cuando se les inyecta el anestésico y una sensación de calor o regusto metálico cuando el contraste penetra en el cuerpo. Además, se puede sentir una sensación de adormecimiento en el brazo o la pierna durante el test, pero ésta desaparece al finalizarlo.

Los riesgos de esta prueba son los siguientes:

  • Existe una pequeña posibilidad de que se dé una reacción alérgica al contraste, una infección o un daño en las venas que se hayan estudiado. Muy rara vez un venograma puede causar un trombosis venosa profunda.
  • Existe el riesgo de que aparezcan problemas de riñones en pacientes que toman metformina (Glucofage) para controlar la diabetes.
  • Siempre existe la remota posibilidad de que haya daño celular o de los tejidos debido a la radiación, incluyendo los bajos niveles de la misma usados para esta prueba. Sin embargo, la posibilidad de daños derivados de los rayos-x es en general muy baja en comparación con los beneficios que puede aportar el test.

Aunque los riesgos son también mínimos, la venografía pueda causar una infección o un coágulo sanguíneo en el área estudiada, por lo que es importante que nos pongamos en contacto con nuestro médico si desarrollamos algunos de estos síntomas:

  • Fiebre.
  • Dolor (que aumenta), enrojecimiento o inflamación en el brazo o pierna estudiados.

Durante un examen normal del brazo, la pierna, la pelvis o el riñón, el contraste se mueve con rapidez y uniformemente a través de todas las venas profundas, o de las venas renales si estamos estudiando el riñón. No se aprecian venas dilatadas (varices) o coágulos sanguíneos. Las válvulas de las venas tienen un aspecto normal y funcionan correctamente.

El resultado se considera anormal cuando el venograma muestra un bloqueo en el flujo sanguíneo de las venas profundas, ya que pueden estar siendo bloqueadas por un coágulo. La apariencia de dicho coágulo puede decirle al médico si es nuevo o antiguo. También es anormal descubrir varices, las cuales pueden estar causadas por un bloqueo del flujo sanguíneo o por un daño en las válvulas.

En el caso de la venografía de riñón, la prueba se considera anormal también si se detecta alguna vena bloqueada o dañada, o un tumor.

La venografía no se suele hacer en caso de embarazo, ya que la radiación producida por los rayos-x puede dañar al feto, y los resultados no serán concluyentes si el paciente no puede permanecer quieto mientras se realiza el test.

Si colocamos peso en la pierna o el brazo que va a ser examinado, podemos impedir que el contraste circule por las venas adecuadamente, y si movemos dichas extremidades afectaremos al movimiento del contraste.

En muy contadas ocasiones las venas del pie son demasiado pequeñas para poder inyectar el contraste para el test.

En un venograma de riñón, las heces o los gases del intestino pueden dificultar que se puedan ver las venas con claridad.

En todo caso, la primera prueba clínica a la que se suele recurrir para buscar coágulos en las venas de brazos y piernas es el ultrasonido Doppler. Solo se recurre a la venografía cuando otros test, como el ultrasonido, no consiguen proporcionar una imagen clara de las venas.

Algunos departamentos de radiología usan la tomografía computerizada o la resonancia magnética en lugar de la venografía por rayos-x estándar.

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