Pruebas para el diagnóstico de varices.

Los médicos cuentan en la actualidad con varias pruebas diagnósticas para determinar si sus pacientes tienen o no venas varicosas. Sin embargo, antes que nada, el médico siempre tendrá que llevar a cabo un examen físico y conocer el historial, los antecedentes y la sintomatología del paciente. Un detalle fundamental es el que se refiere al color y la textura de las venas más prominentes. Una vez hecho todo esto, es posible que el médico determine que necesitan realizarse nuevas pruebas para recabar más evidencias sobre las posibles venas varicosas.

He aquí una lista de las posibilidades a las que puede recurrir:

  • Examen con Doppler manual. En este caso se utiliza un pequeño instrumento que permite escuchar la dirección en la que fluye la sangre. Esta técnica permite al médico escuchar si hay un reflujo de sangre en las venas de las piernas.
  • Ultrasonografía dúplex. Se trata de una prueba de laboratorio que permite visualizar el flujo sanguíneo, y no solo escucharlo. Usando este método el médico puede hacer un mapa del reflujo de la sangre en las venas superficiales, además de poder visualizar si existe reflujo u obstrucción en las venas profundas. Durante la prueba se coloca una sonda ultrasónica sobre la piel de la vena afectada. El procedimiento es indoloro y no requiere ninguna inyección. Los ultrasonidos miden el flujo sanguíneo, y solo se necesitan veinte minutos en cada pierna para completar el test. Esta prueba no solo revela las varices existentes, sino que le proporciona al médico datos importantes sobre otros problemas que puedan estar implicados.
  • Venografía. Durante este procedimiento se coloca una aguja en una vena del pie y se inyecta un líquido de contraste dentro de ella. Los rayos-x proporcionan tras esto una imagen de las venas de la pierna gracias al color de contraste. De esta forma se podrán apreciar incluso coágulos previos. La venografía es la prueba estándar que se realiza para detectar una trombosis venosa profunda, que puede causar una embolia pulmonar. También es muy útil a la hora de distinguir los coágulos sanguíneos de las obstrucciones y monitorizar las válvulas de las venas profundas. Normalmente no se somete a los pacientes de riñón a la venografía.
  • Varicografía. En este caso, el contraste se inyecta directamente en la vena afectada para trazar un mapa de la variz y ver por dónde se conecta con las venas profundas.
  • Prueba de Trendelenburg. El paciente tiene que tumbarse con una pierna elevada en el aire. El médico bloquea temporalmente el flujo sanguíneo hacia las venas y luego le pide al paciente que se levante. De esta forma el médico puede observar si las varices se vuelven a llenar, lo que es una evidencia más de que las válvulas de esas venas están fallando.

Como se puede apreciar, existen como mínimo cinco pruebas importantes que pueden ser usadas para descubrir la causa de los síntomas del paciente y así conseguir un mejor diagnóstico.

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