Tipos de varices y enfermedades relacionadas con ellas

Los tipos más comunes de venas varicosas son los siguientes:

  • Lagunas venosas o flebectasias: se manifiestan en forma de pápulas comprimibles de color azul oscuro o violáceo causadas por la dilatación de pequeñas venas. Este tipo de trastorno solo se ha registrado en adultos, sobre todo en mayores de 50 años. Las lagunas venosas aparecen en muchas ocasiones en el rostro y el cuello.
  • Varices tronculares: son varices de gran tamaño que suponen un riesgo para la salud, ya que pueden provocar flebitis o tromboflebitis. Se aprecian con claridad cuando el paciente está de pie, ya que su inflamación causa un relieve sobre la piel. Se corresponden con alguna gran vena o una rama accesoria de estas, y suelen localizarse en las extremidades inferiores.
  • Varices reticulares: son pequeñas venas azuladas o verdosas que son visibles bajo la piel, especialmente si es muy blanca, y suelen aparecer por detrás de las rodillas. Este tipo de varices, junto con las arañas vasculares grandes, se suelen tratar con escleroterapia. De hecho, las varices reticulares se producen en las venas de las cuales surgen los vasos que dan lugar a las arañas. Son venas que no funcionan pero que aún no se han dilatado tanto como para convertirse en venas varicosas. Es raro que produzcan síntomas destacables o complicaciones.
  • Telangiectasias: grupos de capilares dilatados cercanos a la superficie de la piel que pueden aparecer en la cara, las manos, el cuerpo o las extremidades, aunque se localizan con más frecuencia en el rostro o la parte superior del cuerpo. Presentan un color rojizo y son muy parecidas a las arañas vasculares, y ni las unas ni las otras se consideran en realidad varices.
  • Arañas vasculares o varículas: son mucho más pequeñas que las típicas venas varicosas y su color suele ser rojo o azul. Estas venas se asemejan a telas de araña justo bajo la superficie de la piel.
  • Hemorroides: las hemorroides son, en realidad, un tipo de venas varicosas que se localizan alrededor del ano. Se dan con más frecuencia entre mujeres embarazadas y mayores de cincuenta años.

Más allá del sedentarismo, el sobrepeso y/o la predisposición genética, existen algunas patologías que están en relación directa con las varices. Las más comunes son las siguientes:

  • La flebitis: se trata de una inflamación de los vasos sanguíneos que aparece en las extremidades inferiores y que suele presentarse en personas que ya tienen un historial de varices. No suele requerir tratamiento, ya que tiende a remitir por sí misma, pero se pueden administrar analgésicos.
  • La trombosis: ocurre cuando se forma un coágulo dentro de un vaso sanguíneo que lo obstruye total o parcialmente.
  • La tromboflebitis: se presenta cuando la formación del coágulo en la vena provoca una inflamación de los vasos sanguíneos. Puede afectar a las venas superficiales (tromboflebitis superficial), en cuyo caso se trata con antiinflamatorios y manteniendo las piernas elevadas. Cuando afecta a las venas profundas nos enfrentamos a la llamada trombosis venosa profunda, que requiere de tratamiento urgente ante el riesgo de que derive en una embolia pulmonar.
  • Las úlceras varicosas: son heridas abiertas que suelen localizarse en el área del tobillo y que cicatrizan con dificultad por falta de riego sanguíneo.

 

Comments are closed.


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies