Tratamiento de las varices con calor

La radiofrecuencia es un procedimiento no invasivo para tratar las varices que consiste en insertar una sonda en la vena para posteriormente aplicarle calor, lo que provoca que el tejido se contraiga y la vena se cierre. En el año 1999 la FDA estadounidense lo aprobó para su aplicación en el tratamiento de la vena safena, que recorre la cara interna de la pierna.

Al ser poco invasiva, esta técnica puede realizarse solo con anestesia local y, en algunos casos, sedación. Tras el procedimiento, el paciente no necesita suturas o vendajes que requieran de un cuidado especial. Los pacientes pueden volver al trabajo al día siguiente y reanudar su rutina habitual, excepto los que se dediquen al levantamiento de peso, que tendrán que esperar hasta la siguiente revisión una semana después.

Las ventajas sobre la cirugía tradicional de extracción de varices son evidentes, ya que tras ésta tiene que realizarse necesariamente en un quirófano con anestesia epidural o general, y el paciente necesita reposo durante al menos una semana.

Durante el procedimiento de aplicación de calor, el médico usa imágenes por ultrasonidos para guiarse a la hora de insertar una sonda a través de un catéter en la unión de dos grandes venas de la pierna, la safena y la femoral.

El catéter está conectado a un generador de radiofrecuencia que calienta el colágeno del interior de las paredes de la vena hasta los 85ºC, lo que hace que la vena safena se contraiga y se cierre. Los radiólogos que practican esta técnica tienen un entrenamiento adicional y usan técnicas de imagen para tratar distintos problemas médicos.

Tras el tratamiento, el paciente tiene que llevar medias de compresión graduadas que ejercen aproximadamente la misma presión que las medias de soporte que pueden comprarse habitualmente en las tiendas.

En un estudio llevado a cabo en 33 centros se testó este procedimiento en más de 370 piernas de unos 340 pacientes. A los seis meses, 221 de las piernas tratadas estaban libres de coágulos sanguíneos. Para mejorar los resultados, se realizó una flebectomía (extracción de ramas de la vena) en un 37% de las 370 piernas originales. Todos los pacientes cuyas venas se cerraron a la semana del tratamiento seguían teniéndolas cerradas a los seis meses.

Aproximadamente un 5% de los pacientes experimentaron cierto entumecimiento, pero en la mayoría de los casos el problema se corrigió por sí solo a los seis meses. Alrededor del 4% de los pacientes tuvieron quemaduras. Los que más riesgo corrieron de padecerlas fueron los que tenían las venas justo bajo la piel. Sin embargo, esta complicación puede prevenirse inyectando un anestésico local en la zona.

Por otra parte, hubo tres casos de formación de coágulos, los cuales pueden generar una complicación seria si viajan hasta el pulmón produciendo una embolia pulmonar.

Los resultados en general fueron, por tanto, muy positivos, ya que solo un pequeño número de pacientes tuvieron efectos secundarios adversos tales como entumecimiento, quemaduras o coágulos sanguíneos.

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