Tratamiento en función de la gravedad de las varices

Cuando buscamos tratamiento médico ante la sospecha de que nuestras varices tienen que ser revisadas, lo normal es que nos pregunten cuáles son nuestros síntomas y que nos hagan pruebas de rayos-x o ultrasonidos para determina la causa y la severidad de nuestro problema. Puede que finalmente nos envíen a un especialista (dermatólogo, cirujano, o especialista en flebología).

En los casos más benignos, bastará con una dieta baja en sal y rica en fibra, ejercicio y descanso para las piernas.

Podemos ayudarnos de pequeños trucos para mejorar nuestras varices como, por ejemplo, mantener las piernas elevadas a una altura por encima del corazón tres veces al día durante unos 15 minutos. También podemos usar medias de compresión que ayudan a mejorar el retorno de la sangre hacia el corazón. Caminar, bailar o nadar son ejercicios que a su vez nos ayudarán a mantener una buena circulación, fortaleciendo el sistema cardiovascular. Es recomendable que evitemos cruzar las piernas al sentarnos, ya que estamos cortando el flujo sanguíneo.

Hay algunos remedios caseros que podemos usar para reducir la inflamación, las molestias y los dolores o calambres que suelen acompañar a las varices. Es común la ingesta de suplementos vitamínicos que contengas vitaminas A, B, C y E. De hecho, la vitamina E en aceite puede aplicarse directamente sobre las úlceras para ayudar en el proceso de curación. También se recomienda el hamamelis para la reducción de la inflamación y el dolor.

En cuanto a los tés, se suele recomendar tomar el de pimienta cayena tres veces al día, ya que mejora la circulación y alivia el dolor. Otro té interesante se puede preparar con acerola, jengibre, milenrama y castaño de indias, ya que ayuda a fortalecer las venas y mejora también la circulación.

Dentro del campo de los zumos, hay muchos que pueden ser de interés para el fortalecimiento de las venas: cerezas, moras y arándonos son los frutos más recomendables. Otro zumo excelente para prevenir los coágulos sanguíneos es el de piña.

Por otra parte, los tratamientos médicos más comunes son los siguientes:

  • Escleroterapia: Se puede usar para tratar casos moderados y arañas vasculares, que son más pequeñas que las varices. Este tratamiento se lleva a cabo inyectando una solución química que hace que la vena se inflame y las paredes se unan cortando la circulación sanguínea y convirtiendo la vena en tejido cicatrizal. Más adelante, la vena debería desaparecer. Es posible que sean necesarias varias sesiones, porque las venas pueden reproducirse. El índice de éxito del tratamiento es de entre el 50 y el 90%. No se necesita anestesia y normalmente se realiza en la consulta del médico.
  • Cirugía tradicional: Se extraen las venas afectadas a través de pequeñas incisiones. Aunque es un procedimiento normalmente ambulatorio, tiene que realizarse en quirófano bajo anestesia epidural o general. Es similar a la técnica de extracción de grandes venas mediante catéter.
  • Cirugía láser: mediante la luz láser se consigue que la vena vaya desapareciendo poco a poco.
  • Flebectomía ambulatoria o microcirugía: se extraen las varices a través de una incisión tan pequeña que se cierra por si misma sin necesidad de puntos, y se realiza con una simple anestesia local.
  • Cirugía endoscópica: se usa cuando los pacientes tienen úlceras en las piernas. Se inserta una videocámara para que el médico pueda tener una buena visión y poder así cerrar la variz.

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