La trombosis venosa profunda

La trombosis venosa profunda aparece cuando un trombo o coágulo sanguíneo se forma en las venas profundas de las piernas, la pelvis o los brazos. Estas venas están situadas cerca de los huesos y rodeadas de tejido muscular. El coágulo puede formarse a causa de una anormalidad en la coagulación, una lesión o un tiempo prolongado de inactividad física.

Una vez que se forma, el trombo puede liberarse y viajar por el flujo sanguíneo hasta los pulmones, provocando una peligrosa embolia pulmonar.

Hay muchos factores que pueden incrementar nuestro riesgo de padecer una trombosis venosa profunda. Algunos de estos factores no cambian, como los genéticos. Otros dependen de las distintas circunstancias personales, como podría ser la obesidad o un embarazo.

Los factores de riesgo más importantes son los siguientes:

  • Estar en cama más de tres días como, por ejemplo, durante un ingreso hospitalario.
  • Tener una coagulación sanguínea anormal (hipercoagulación), debida por lo general a la herencia genética de ambos progenitores.
  •  Lesiones.
  •  Cirugía, en especial grandes cirugías de cadera o de rodilla, neurocirugía y cirugía abdominal o pectoral asociadas al cáncer.
  •  El cáncer y su tratamiento.
  •  Parálisis debido a una lesión en la médula espinal (paraplejia, tetraplejia).
  •  Llevar un catéter venoso central durante una estancia hospitalaria.

Aparte de estos factores de alto riesgo, existen otros factores que pueden considerarse poco importantes por sí mismos, pero que pueden revelarse significativos si van de la mano. Se sigue investigando la importancia de estos factores y cómo se relacionan entre sí. He aquí una lista:

  •  Algunas enfermedades como las venas varicosas, el infarto, la insuficiencia cardiaca y la apoplejía.
  •  Un vuelo o un viaje en coche de larga duración.
  •  El embarazo, especialmente justo tras dar a luz o después de una cesárea.
  •  La edad. Los mayores de cuarenta años tienen un riesgo más elevado de padecer una trombosis venosa profunda.
  •  El sobrepeso.
  •  Tomar hormonas para el control de la natalidad (la píldora), bien sea mediante pastillas diarias o mediante parches. Las últimas investigaciones han concluido que el riesgo para la mujer de padecer una embolia pulmonar, una de las complicaciones de la trombosis venosa profunda, se incrementan si está tomando este tipo de medicación. Sin embargo, su uso en el pasado no aumenta dicho riesgo.
  •  El uso de la terapia hormonal sustitutiva o terapia estrogénica, raloxifeno para la osteoporosis o tamoxifeno para el cáncer de pecho.
  •  Fumar.

Una persona que padezca de trombosis venosa profunda puede tener síntomas o no tenerlos. Si hay síntomas, suelen incluir mayor sensibilidad en la zona, dolor o inflamación.

El tratamiento normalmente se basa en la administración de anticoagulantes para prevenir la formación de nuevos trombos o tratar de impedir que los que ya existen aumenten de tamaño.

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